Soy Eva Moya. He nacido en Zaragoza en el año 1965. En el año 1986 me trasladé a vivir al Bierzo (León) y allí vivo con Jose (mi marido) y mis hijos.

La razón de mi cambio de residencia fue profesional- trabajar en Proyecto Hombre- pero cuando miro hacia a tras veo un intenso deseo de aventura, de aprender, de vivir independiente y de adentrarme en mis capacidades.

En Proyecto hombre aprendí muchas técnicas, hice muchos cursos ya que había un esfuerzo por la formación continua del terapeuta. Pero lo más importante fue la gente: todo lo que aprendí de los usuarios, de las familias, de las mujeres y de mis compañeros. Esto me ha dado gran capacidad para el trabajo en equipo. He sido directora de alguno de los centros de la provincia de león y entiendo la importancia del líder y del equipo, de la humanidad, de aceptar los errores y de vivir nuevos retos profesionales.

Las familias me enseñaron mucho a cerca del amor, de su grandeza y de su dolor. Los clientes me enseñaron sobre la esperanza más allá del fracaso, de que a pesar de todo, la vida es lo que cuenta, cómo vives y qué deseas para ti más allá de los obstáculos…

Las mujeres con sus hijos, me enseñaron que para ser madre, debes deshacerte del condicionamiento de “buena madre” y quererte, aunque todo hable de tu propio desprecio y culpa. Puede adquirir mucha experiencia tanto en el trabajo de grupo como en el individual. Trabajé con el sector de voluntariado y con las familias, creando equipos y coordinándolos. Llegó un tiempo en el que dije: “basta ya” cansada de una vida de supermujer deseaba reencontrarme con la mujer que había quedado aislada por los deberes.

Y comencé a explorar por otros caminos del autoconocimiento y el desarrollo personal: Rebirthing (Shaun, julio Pascual), talleres de mujeres, constelaciones familiares, sanación del trauma (Rakasa Lucero), tantra, danza de gurdjieff (Akash Sadhana y D. Prem) , trabajo con Arquetipos (Octavio deniz).

Trabajo como terapeuta, es mi vocación y me aporta tanto a mi vida que gozo con mis talleres. Ahora trabajo con Patricia Porrero, ella es uno de esos regalos que trae la vida. Juntas reimos a mandibula batiente. Nos queremos y respetamos: una somos el espejo de la otra. Me gusta viajar, parte de mi formación la he hecho en el extranjero: en Italia la formación como terapeuta, en Bogotá constelaciones familiares con Hellinger, y en India en la Multiversity con terapeutas de todo el mundo en diferentes disciplinas.

Hoy por hoy vivo momento a momento, desde la consciencia y la celebración de la vida. La existencia es un regalo increíble e inesperado yo yo tengo la puerta abierta a la aventura.

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