El uso de la intuición es mucho más necesaria en las personas intelectuales o sobreintelectualizadas; en aquellos que poseen una mente muy activa o sobreactiva; pero específicamente para aquellos que se encuentran identificados con su mente y que se sienten orgullosos de su inteligencia. Estos intelectuales a menudo tienen un desarrollo muy desproporcionado y una gran necesidad de psicosíntesis, además de la activación de las otras funciones, las cuales, como mencionáramos anteriormente, muy a menudo permanecen sin ser desarrolladas. Incluso la función de la sensación puede ser deformada por el intelectualismo, la naturaleza del sentimiento, es a veces vergonzosamente suprimida, con la voluntad prácticamente inexistente. Esta última deficiencia es compartida con la mayoría de los seres humanos.
Roberto Assagioli, médico psiquiatra, nació en Venecia el 27 de febrero de 1888 y falleció en Capolona el 23 de agosto de 1974. Fue un pionero del psicoanálisis en Italia. Basó sobre él su tesis doctoral y empezó a practicarlo desde sus primeros años profesionales. Compartió con Freud y Jung el nacimiento del psicoanálisis y de la psicología profunda a comienzos de este siglo en el grupo «Zurich Freud Society». El estudio de los procesos del inconsciente le dejaron una profunda impresión, la que más tarde desarrolló en una variedad de hipótesis que superaban los límites del psicoanálisis ortodoxo.
También fue un pionero en el Movimiento de la Psicología Humanista, junto con Maslow, Rogers y Rollo May en los años 60, La idea principal era simple: más que enfocarse en la patología para definir al ser humano - como lo hacía el psicoanálisis demasiado a menudo - o en las similitudes estructurales entre el sistema nervioso animal y el humano - como lo sugiere el conductismo - se colocaba el mayor énfasis en la aspiración hacia la totalidad, en el potencial humano hacia el crecimiento, las expansión de consciencia, la salud, el amor y el gozo.
Más adelante, Maslow, Grof y Assagioli derivaron hacia la Psicología Transpersonal, la que denominaron
así para evitar las connotaciones negativas, o identificaciones, que pudiera tener la palabra «espiritual»
con las diversas religiones; pero la idea es que trasciende las limitaciones de lo personal para proyectarse hacia
un todo mayor del que formamos parte. Assagioli fue uno de los primeros en escribir en el Journal of Transpersonal
Psychology de Estados Unidos.
Además de sus investigaciones y experiencias en el nivel profesional, su vida fue muy rica en diferentes contactos con personas que se movían en otras esferas del conocimiento, como Benedicto Croce., P. D. Ouspensky, Hermann Keyserling, Rabindranath Tagore, Inhayat Khan, D. T. Suzuki, Alexandra David Neel, Viktor Frankl, Robert Desoille, Alice A. Bailey, y C. G. Jung, con el que mantuvo una estrecha relación, antes y después de su abandono del psicoanálisis. A todo esto se agregó un profundo conocimiento de la filosofía hindú y del budismo que estudió con un lama tibetano, el Maestro D. K. Tal bagaje de conocimientos agregado a una vida de profunda reflexión, dio como resultado una muy amplia perspectiva de las posibilidades de realización del ser humano a la que llamó Psicosíntesis.
Su vida fue el mejor testimonio de su enseñanza. Siempre fue evidente su gran amor hacia la humanidad y su confianza ilimitada en la bondad fundamental del ser humano. Quienes lo conocieron lo recuerdan como una persona que irradiaba amor, alegría, compasión y paz interior.