Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición
A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.
Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
Loado seas, mi Señor, hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.
Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.
Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.
Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.
Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.
“CANTICO DEL HERMANO SOL”
FRANCESCO D´ASSISI
San Francisco de Asís (en italiano Francesco d'Assisi) (Asís Italia 26 de septiembre de 1181 - ídem; 3 de octubre de 1226), religioso italiano y fundador de la Orden Franciscana.
Se dice que cuando comenzó a abandonar los deportes y fiestas de sus antiguos compañeros y ellos le preguntaron jocosamente si pensaba casarse, él respondió: "Sí, con una novia mucho más digna de lo que ustedes jamás hayan visto". Muchos de sus amigos creían que el futuro santo hablaba de Clara Provolone (que más tarde conoceremos como Santa Clara de Asís), pero Francisco se refería a la Dama (Pobreza), como luego la llamaría.
Muchas de las historias que rodean la vida de San Francisco tratan de su amor a los animales, quizás la más famosa que ilustra la humildad del santo hacia la naturaleza, está narrada en el “Fioretti” (las pequeñas flores), colección de leyendas y el folklore que se originó tras la muerte del santo. Se cuenta que un día mientras que San Francisco estaba viajando con algunos compañeros, se encontraron un lugar en el camino en el que los pájaros ocupaban los árboles por todos lados. San Francisco dijo a sus compañeros “esperadme mientras voy a predicarle a mis hermanos los pájaros”, los pájaros lo rodearon y ninguno voló de su lado mientras les hablaba, cautivados por el poder de su palabra. “Hermanos pájaros, debéis mucho a Dios y siempre y en cualquier lugar debéis darle alabanza, porque os ha dado libertad para volar a través del cielo, os ha arropado…tú ni siembras ni cosechas, Dios te alimenta y te da ríos y fuentes para saciar tu sed, montañas y valles para acogerte, y altos árboles para tus nidos y aunque no sabes tejer, Dios te da vestido a ti y a tus hijos, porque el Creador te ama enormemente y siempre te bendice, así que siempre bendice a Dios.”