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“Es INCORRECTO decir: Yo pienso; deberíamos decir: me piensan…”
Arthur Rimbaud
 
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“VIDA, AMOR Y RISA”
Cuando somos niños “SABEMOS”.
Somos auténticos, no estamos maleados, condicionados.
 
Pero en el proceso de crecimiento todos acabamos llevando incorporada una información transmitida directa o indirectamente
por “el otro” ya sea la familia, la sociedad o el inconsciente colectivo…

Por ello vivimos reprimidos alejados de lo que es nuestra esencia profunda, de lo que realmente somos.
La buena noticia es que PODEMOS DECIDIR COMO QUEREMOS QUE SEA REALMENTE NUESTRA VIDA.
Para ello, primero, tenemos que dejar, conscientemente de ser VICTIMAS. Tenemos que dejar de CULPAR A LOS OTROS DE
NUESTRAS DESDICHAS.
Entonces surge un momento fundamental en nuestro proceso de crecimiento. El momento en el que desde la consciencia
somos “YO ANTE EL MUNDO”. Únicamente
“YO”.
Ahí, ya estamos preparados para RECONOCER NUESTRA LUZ, nuestras posibilidades ilimitadas de crear y gozar. Puede ser que
nos entre pánico porque nadie nos enseñó a vivir en el paraíso, a crear el paraíso.
Para eso están cursos como este dónde re-aprender a tomar nuestro camino como
UN JUEGO DIVERTIDO DÓNDE TODOS
ACABAMOS SIENDO LO QUE CREEMOS DE NOSOSTROS MISMOS Y NUESTRAS POSIBILIDADES.
   
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Para eso estan cursos como este dónde re-aprender a tomar nuestro camino como UN JUEGO DIVERTIDO DÓNDE TODOS ACABAMOS SIENDO LO QUE CREEMOS DE NOSOSTROS MISMOS Y NUESTRAS POSIBILIDADES.  
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  En este curso trabajaremos los puntos que están atascados en algún lugar del proceso.  
Bailaremos, Constelaremos, jugaremos, nos daremos un hermoso paseo por la Meditación y le
sonreiremos a la culpa y al victimismo para emprender nuevos viajes.
Tendremos también la oportunidad de imbuirnos de las Enseñanzas Sufíes que nos reconectan
directamente con nosotros mismos.
Teniendo así la oportunidad de observar que todo es VIRTUAL. Y que solo nuestra ESENCIA es
inmutable.
Entraremos de pleno en nuestra VERDAD para poder caminar con determinación hacia nuestros
objetivos de vida.
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  Meditación, Juegos, Posibilidades de crecer, de Tomar decisiones, de Sanar, de Romper con lo viejo que no sirve, recuperar las enseñanzas sabias de nuestros ancestros, Reír para reconocer que hemos venido a Ser Felices… aunque nos empeñemos en lo contrario….  
       
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CONSTELACIONES FAMILIARES
La familia, el sistema familiar, contiene las claves multigeneracionales que marcan al individuo.
Desde la profunda reconciliación con nuestro sistema nos reconciliamos con nosotros mismos.
Así, libres de juicios y ataduras, nos vamos despojando de las pesadas "cargas" con las que, a
veces sin saberlo y a veces sabiéndolo, nos hemos conducido por la vida.
Lo que da fuerza es VER, permitiendo crear una "fotografía" nueva que se instala en lo más
profundo del ser, restableciendo el equilibrio, el orden y la pertenencia al sistema.
El proceso terapéutico va dirigido a quienes quieran trabajar asuntos problemáticos en sus vidas:
familia, pareja, trabajo, economía...
 
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EL SUFISMO
El Sufismo o Tasawwuf ha sido definido como el Camino del Amor o del Corazón. A la palabra 'Sufi" se le han atribuido varios orígenes, entre ellos palabras que
significan ' pureza' y ' sabiduría'. El sufi, entonces es alguien que ha descartado todo lo que no pertenece a su esencia más íntima, y que ha cultivado el jardín del
corazón, ya que no hay otro lugar para que la sabiduría crezca. Un sufi es un hombre con los pies en la tierra y la cabeza en el cielo.
Pudiese decirse que sufismo es un acercamiento amoroso a la realidad. Es un modo de experimentar la vida y el universo como un todo respondiendo a un plan
Único, de acuerdo a unas Leyes Universales o Fundamentales. Es una escuela viva o forma de vida que busca ante todo hacer un llamado hacia la Unidad de toda la
existencia y a que cada ser humano alcance su verdadero estado de plenitud y bienestar e integre en si mismo la trascendentalidad o espiritualidad, es decir lo más
significativo y fundamental que existe en cada uno de nosotros. Dentro del sufismo se busca liberar al ser humano de las cadenas de la ignorancia para que pueda
comprender la esencia inmutable del Ser.
"Conocí el bien y el mal, pecado y virtud, justicia e infamia; juzgué y fui juzgado, pasé por el nacimiento y la muerte, por la alegría y el dolor, el cielo y el infierno; y al
fin reconocí que yo estoy en todo y todo está en mi".
Hazrat Inayat Khan
La palabra sufi implica pureza. Puro quiere decir no mezclado con otro elemento, o en otras palabras aquello que existe en su propio elemento, puro y sin manchas.
Dentro del sufismo se busca honrar y respetar todas las diferencias, y buscar un mutuo entendimiento, respetando y valorando todos los puntos de vista de los
demás. Pudiese decirse que es una escuela de autoconocimiento y perfección del ser humano; un estudio de la Unidad y pulimiento de la propia personalidad para
refinar sus aristas y hacer la mayor obra de arte a la que todo ser humano está llamado: el arte de la personalidad . Sin embargo todo este trabajo de pulimento y
limpieza del cristal del corazón del sufi no es para su beneficio propio, sino para que pueda reflejar la Luz Divina.
El sufismo está basado en la Armonía, la Belleza y el Amor. Para estar unidos con el Uno, con Dios y Su Creación, que son una misma e
indefinible cosa, nos ocupamos entonces de limpiar nuestro corazón de todo lo que signifique ego o autoengaño.
Los sufis no tienen jerarquía distinta al crecimiento espiritual o desarrollo de consciencia. No tienen dogmas ni doctrinas. Para ellos el camino se
hace en el mundo, entre los hombres, y nada hay más valioso que las relaciones, especialmente las complejas. No tiene mucho mérito ser
imperturbable si a tu lado no hay nadie que perturbe. Cuando se reúnen varios sufis, el más avanzado enseña si esa es su misión, y él sabe
perfectamente si lo es o no. Los demás también. Brota así, espontáneamente, la función del maestro, a quien se acata, se respeta, pero ante todo
se ama porque nos muestra un ideal. No se da pues en el sufi la condición de maestro sin la capacidad de enseñar, y con ésta viene aparejada la
de amar, que da al maestro la agudeza perceptiva de los sentidos físicos, afinados en grado sumo, y el desarrollo de otros sentidos superiores
latentes en cualquier hombre.
 
         
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Algunos de sus más importantes sabios y maestros han llegado a ser conocidos en Occidente, fueron muy influyentes
en su época y su conocimiento ha llegado hasta nuestros días: como Ibn Arabi, nacido en la Murcia musulmana del
siglo XII. Omar Khayyan Poeta Persa también del siglo XII y Rumi místico y visionario del Afganistán del siglo XIII.
Esto de ser un ser humano es como administrar
una casa de huéspedes. Cada día una nueva
visita, una alegría, una tristeza, una decepción,
una maldad, alguna felicidad momentánea que
llega como un visitante inesperado.
Dales la bienvenida y acógelos a todos ellos,
incluso si son un grupo penoso que
desvalija completamente tu casa. Trata a cada
huésped honorablemente pues podría
estar haciendo espacio para una nueva delicia.
El pensamiento oscuro, lo vergonzante, lo
malvado, recíbelos en tu puerta sonriendo e
invítalos a entrar. Agradece a todos los
que vengan pues se puede decir de ellos
que han sido enviados como guias
del mas allá. RUMI
 
«Dios, el Omnipresente y el Omnipotente, no está encerrado en ningún credo ni religión, porque donde
quiera que os volváis, allí está el rostro de Dios».
Ibn al-‘Arabi (Murcia, España, 1165-1240).
"Cuando abro mis ojos al mundo exterior, me siento como una gota de agua en el océano; pero cuando
cierro mis ojos y miro interiormente, veo el universo completo como una burbuja levantándose en el
océano de mi corazón."
Hazrat Inayat Khan "La Sinfonía Divina"
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CUENTOS SUFÍES
Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y
tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día
el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de
este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:
-Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro,
¡qué mala suerte has tenido!
El hombre lo miró y le dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.
Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El
vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:
-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar. ¡Qué buena
suerte has tenido!
El hombre lo miró y le dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.
Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo
partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:
-¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda
tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.
El hombre, otra vez lo miró y dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.
Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los
campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar
sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió
diciendo:
-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!
Otra vez el hombre lo miró diciendo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.
 
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Había una princesa que estaba locamente enamorada de un capitán de su guardia y, aunque sólo tenía 17 años, no tenía
ningún otro deseo que casarse con él, aún a costa de lo que pudiera perder. Su padre que tenía fama de sabio no cesaba
de decirle:
-No estás preparada para recorrer el camino del amor. El amor es renuncia y así como regala, crucifica. Todavía eres muy
joven y a veces caprichosa, si buscas en el amor sólo la paz y el placer, no es este el momento de casarte.
-Pero, padre, ¡sería tan feliz junto a él!, que no me separaría ni un solo instante de su lado. Compartiríamos hasta el más
profundo de nuestros sueños.
Entonces el rey reflexionó y se dijo:
-Las prohibiciones hacen crecer el deseo y si le prohíbo que se encuentre con su amado, su deseo por él crecerá
desesperado. Además los sabios dicen: “Cuando el amor os llegue, seguidlo, aunque sus senderos son arduos y penosos”.
De modo que al fin le dijo a su hija:
-Hija mía, voy a someter a prueba tu amor por ese joven. Vas a ser encerrada con él cuarenta días y cuarenta noches. Si al
final siguen queriéndose casar es que estás preparada y entonces tendrás mi consentimiento.
La princesa, loca de alegría, aceptó la prueba y abrazó a su padre. Todo marchó perfectamente los primeros días, pero tras
la excitación y la euforia no tardó en presentarse la rutina y el aburrimiento. Lo que al principio era música celestial para la
princesa se fue tornando ruido y así comenzó a vivir un extraño vaivén entre el dolor y el placer, la alegría y la tristeza. Así,
antes de que pasaran dos semanas ya estaba suspirando por otro tipo de compañía, llegando a repudiar todo lo dijera o
hiciese su amante. A las tres semanas estaba tan harta de aquel hombre que chillaba y aporreaba la puerta de su recinto.
Cuando al fin pudo salir de allí, se echó en brazos de su padre agradecida de haberle librado de aquel a quién había llegado
a aborrecer.
Al tiempo, cuando la princesa recobró la serenidad perdida, le dijo a su padre:
-Padre, háblame del matrimonio.
Y su padre, el rey, le dijo:
-Escucha lo que dicen los poetas de nuestro reino: “Dejad que en vuestra unión crezcan los espacios. Amaos el uno al
otro, más no hagáis del amor una prisión. Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis de la misma. Compartid vuestro
pan, más no comáis del mismo trozo. Y permaneced juntos, más no demasiados juntos, pues ni el roble ni el ciprés, crecen
uno a la sombra del otro”.
 
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